martes, 23 de julio de 2013

MESOPOTAMIA

Seguimos con Manfred Mai, en este capítulo escribe sobre la civilización sumeria, probablemente la primer civilización.  En clase ya hablamos sobre ellos y vimos imágenes relacionadas a su civilización.


UN PUEBLO INTELIGENTE

Mientras en Centroeuropa los seres humanos iban de un lado a otro como cazadores y recolectores, los sumerios crearon la pri­mera gran cultura de la humanidad en Mesopotamia, el país en­tre el Éufrates y el Tigris. Habían inventado ya la rueda y el pri­mer arado, tirado por burros o por bueyes. Construyeron ciudades donde vivían hasta 50.000 personas, diques para protegerlas de las inundaciones y canales para regar sus campos. En unas co­munidades de tamaño tan considerable, aquellos trabajos, al igual que la producción y distribución de bienes, requerían pla­nificación y organización. Por tanto, los sumerios buscaron cómo retener las cosas importantes en algún lugar que no fuera la sim­ple memoria. Al principio utilizaron pequeñas imágenes que re­presentaban, por ejemplo, a un hombre, a una mujer, una vaca, una cesta de frutas o un saco de grano. De aquellas figuras derivó con el tiempo un sistema de signos que les permitió dejar constancia de sucesos e informes. Imprimían los signos presio­nando con bastoncillos en forma de cuña sobre tabletas de arci­lla blanda que luego cocían para fijar lo escrito. A partir de ese momento, la comunicación oral dejó de ser el único medio de transmitir el saber a los contemporáneos y a la posteridad.

Con el invento de la rueda y de la llamada «escritura cuneifor­me», los sumerios dieron dos grandes pasos en la historia de la humanidad. Pero también fueron pioneros en otros campos. In­ventaron, por ejemplo, un sistema métrico con unidades de 12 ó 60 componentes. Nuestra división del tiempo en 60 segundos por minuto y 60 minutos por hora se remonta a aquel sistema. Y to­davía hoy, una docena consta de doce elementos.

Las ciudades de los sumerios estaban constituidas y organiza­das como pequeños Estados. Al frente de ellas se hallaba el sobera­no de la ciudad, que derivaba su derecho a gobernar de su proxi­midad con los seres divinos. De los sumerios sabemos también que tenían una religión, y que era una religión con muchos dioses.

El soberano de la ciudad dictaba leyes que regulaban la convi­vencia entre la gente y fijaba la cuantía de los tributos que todos debían aportar. Aquellos tributos servían para mantener al clero y la administración, organizar una defensa militar, garantizar el su­ministro de agua y llenar los almacenes con provisiones para épo­cas de escasez. Hoy diríamos que los sumerios pagaban impues­tos. Hay aún algo más que nos parece muy moderno en los sumerios: sus ciudades peleaban a menudo; la causa de aquellos conflictos era la propiedad, sobre todo la posesión de tierras, y el poder. Muchas de esas peleas derivaban en guerras, y más de una guerra se entabló en nombre de los dioses respectivos.


La época de esplendor de los sumerios duró unos 1.500 años. Hacia el 2.000 antes de Cristo, su cultura se había difundido por zonas extensas de Oriente Próximo. No es posible decir con certe­za por qué desaparecieron de la historia poco después. De todos modos, sus inventos y su cultura les sobrevivieron.

MAI, Manfred, Breve historia del mundo para jóvenes lectores, 
Océano, Península, Atalaya, Barcelona, 2004 /2002
Biblioteca del Instituto Goethe


Para ubicarnos podemos utilizar este mapa:


También es interesante ver en "Exploradores de la Historia" el capítulo dedicado a Mesopotamia.




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